Revisa primero los datos

Confirma nombres, puestos anteriores, fechas, enlaces, correo electrónico, teléfono y el puesto al que quieres optar. Son datos fáciles de pasar por alto porque tu atención suele estar en la redacción, pero son justo los datos que quien lee puede usar de inmediato.

Si adaptaste el currículum, asegúrate de que no haya quedado por error el nombre de un empleador o puesto anterior en el resumen, en el nombre del archivo o en la carta de presentación.

Léelo en un formato distinto

Exporta el documento a PDF y léelo ahí. Un formato nuevo te obliga a ir más despacio, lo suficiente para notar espaciados, saltos de página incómodos, viñetas faltantes y palabras repetidas que pasaban desapercibidas en el editor.

Léelo de abajo hacia arriba para revisar la ortografía, o pídele a alguien de confianza que lo mire. Una mirada nueva detecta mejor lo que tus ojos ya aprendieron a saltarse.

Comprueba si la página se puede escanear rápido

Antes de enviarlo, date diez segundos. ¿Puedes encontrar el puesto al que quieres optar, las habilidades más relevantes, la experiencia reciente y algunos logros concretos? Si no, el problema puede ser el orden o la densidad del texto, no la gramática.

Revisar el currículum también es una prueba de profesionalismo: un documento limpio y consistente facilita que quien lo lee se concentre en tus cualificaciones.

Fuentes consultadas

Esta guía es una síntesis original a partir de las siguientes fuentes de orientación laboral. Consulta el material original para su contexto completo.